La lección de Viña del Mar que Biobío no puede ignorar: La salud mental, la otra reconstrucción pendiente

Cuando un vecino de Cabrero, Yumbel o cualquier comuna de nuestra provincia mira las noticias sobre Viña del Mar, es fácil pensar en la distancia. Pero la realidad que hoy viven miles de familias en la Quinta Región es un espejo de lo que hemos sufrido aquí mismo: la lucha por levantarse después de que el fuego lo arrasa todo.
Han pasado más de dos años desde la tragedia que enlutó al país en el verano de 2024, y si bien los esfuerzos de reconstrucción avanzan, un clamor silencioso se hace cada vez más fuerte: la salud mental de los sobrevivientes está siendo la gran olvidada. Los informes y testimonios desde las zonas afectadas son claros: el foco de las ayudas, tanto del gobierno anterior del ex-presidente Boric como del actual, ha estado puesto en la entrega de viviendas, la reposición de servicios básicos y los subsidios. Todo fundamental, sin duda. Pero, ¿quién se ocupa del alma de la gente?
Expertos en psicología de la emergencia advierten que el trauma post-incendio no se apaga cuando se entrega una llave. El miedo a que el fuego vuelva, la ansiedad, la depresión y el estrés postraumático son heridas invisibles que, si no se tratan, impiden que una familia pueda volver a tener una vida plena. Afecta el trabajo, las relaciones familiares y la cohesión de barrios enteros que intentan renacer de las cenizas.

Análisis Táctico: España afina su orquesta con una goleada sobre Perú y envía una advertencia para el Mundial 2026
Cuando se habla de reconstrucción, la mente vuela a grúas y subsidios. Pero la verdadera reconstrucción, la que no se ve en los noticieros, es la de la confianza, la del sueño tranquilo. Sin casa no se puede vivir, pero con el miedo metido en el cuerpo, tampoco se vive, solo se sobrevive.
Para nuestra provincia del Biobío, que ha enfrentado sus propios infiernos con los incendios forestales que han cercado comunas como Nacimiento o Santa Juana, la experiencia de Viña del Mar debe ser una lección aprendida a la fuerza. No podemos permitir que la planificación de futuras emergencias deje la salud mental como un anexo o un lujo. Debe ser un pilar central desde el primer día.
El llamado de los especialistas es a integrar equipos de salud mental en los comités de reconstrucción, a destinar recursos permanentes y a entender que levantar un muro es tan importante como sanar una herida psicológica. La resiliencia de una comunidad no se mide solo en casas nuevas, sino en la capacidad de sus vecinos para volver a mirar el futuro sin temor. Viña del Mar nos lo está mostrando hoy: la reconstrucción o es integral, o simplemente, no está completa.
Contenido Patrocinado
Por Inmobiliaria Biobío
Nueva etapa de parcelas en Cabrero: Todo lo que debes saber
Por Agrícola Meraki
Innovación local: Cómo la tecnología está cambiando el agro
Por Turismo Saltos del Laja
Guía definitiva para un fin de semana increíble en la zona
¿Encontraste un error?
Si encuentras algún error en la redacción, algún dato, etc, por favor contáctanos y lo arreglaremos.