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Amanda Pincheira y el giro hacia la medicina china que redefinió su forma de entender el bienestar

Sección Especial:Noticias
Redacción: Paloma Castillo|Mayo 6, 2026|4 min lectura
Amanda Pincheira y el giro hacia la medicina china que redefinió su forma de entender el bienestar

La experta en salud integral propone la acupuntura no solo como alivio, sino como una herramienta de prevención para recuperar la calidad de vida.

Por estos días, hablar de bienestar implica ir más allá de lo físico. Cada vez más personas buscan respuestas que integren cuerpo, mente y emociones. En ese camino, la historia de Amanda Pincheira es también el reflejo de una búsqueda personal que terminó convirtiéndose en una forma de acompañar a otras personas.

Químico farmacéutico de profesión desde 2010, durante años su vida estuvo ligada al modelo tradicional de la salud. Sin embargo, una crisis personal marcó un punto de inflexión, lo que la llevó a cuestionar profundamente su forma de entender el bienestar y la calidad de vida.

Así, lo que comenzó como una inquietud interna se convirtió en un proceso de exploración. Reiki, Registros Akáshicos y distintas terapias fueron parte de ese recorrido inicial. Pero hubo un área que particularmente llamó su atención. “Apareció de repente la idea de la acupuntura, porque es concreta, tangible, e integra los conocimientos que yo tengo respecto al cuerpo humano. La  medicina china es más integral, porque contempla no solamente el cuerpo físico, también contempla el cuerpo emocional y el cuerpo mental de las personas”, expresó.

En ese momento, pleno año 2024, Pincheira renunció a su trabajo estable para dedicarse por completo a las terapias complementarias. Un salto que implicó incertidumbre, pero también convicción. En esa línea, hoy, su consulta es el reflejo de ese proceso. Un espacio donde combina acupuntura, masoterapia y diversas técnicas de la medicina china.

El cuerpo habla: dolor, estrés y sobrecarga

No es casualidad que el 95% de sus pacientes sean mujeres. Señala que esto podría estar relacionado con una mayor preocupación por parte de ellas hacia su salud,  pero también por un patrón común: la mayoría carga de múltiples responsabilidades y muchas veces, han postergado su propio bienestar.

“La mayoría de las dolencias que llegan, o que me llegan a mí, al menos en la consulta,  son mujeres con dolor físico, específicamente en cuello, hombros, espalda, espalda baja y rodillas. También llegan, por ejemplo, casos de migraña e insomnio, porque con la medicina china igual se puede tratar un montón de patologías. La gente que recurre a la acupuntura lo hace generalmente después de haber probado muchas cosas primero”, sostiene.

Consultada sobre los principales mitos, que suelen abundar, la experta señala que uno de los prejuicios más extendidos en torno a la acupuntura es el miedo a las agujas. Esta barrera, explica, a menudo impide que muchas personas consideren una alternativa que podría resultarles beneficiosa.

“Las agujas son muy finas, se sienten, pero no es un dolor intenso. Y el beneficio es mucho mayor: las personas se relajan, se alivian y comienzan a notar cambios más profundos”, comenta.

Desde su perspectiva, la medicina china permite abordar distintos tipos de desequilibrios en el organismo, pero pone el foco, sobre todo, en anticiparse a la enfermedad antes de que evolucione a cuadros más complejos. En ese sentido, recalca que la prevención es un pilar central.

“Hay personas que son capaces de vivir 10 años con jaquecas, pero no está bien porque el dolor, cuando aparece en el cuerpo, está avisando que aquí está pasando algo. Y lo hace a través de una sensación desagradable para que uno quiera hacer algo al respecto, para dejar de sentir”, explica.

Actualmente, además de su consulta particular en Concepción, forma parte del Centro Integral Puerta Violeta, un espacio con enfoque de género que reúne a diversas profesionales del área de bienestar. Ese presente profesional dialoga directamente con el camino que ha ido construyendo.

«Tendemos, de repente, a naturalizar las molestias y aprendemos a vivir con ellas. Pero no es la idea; nos merecemos siempre estar bien». Concluye Amanda Pincheira.